martes, 18 de octubre de 2011

Un Geco en mi casa: El guardián de mi balcón.

En el norte no estaba acostumbrado a ver este tipo de reptiles, pero aquí en el centro peninsular y sobre todo en el sur es bastante frecuente. Recientemente nos hemos trasladado a vivir a un ático en San Lorenzo de El Escorial en el que podemos disfrutar de un gran balcón con estupendas vistas. Pero un inquilino me llamó especialmente la atención cuando lo descubrí moviéndose rápidamente por una de las paredes del balcón.

Se trata de un Geco, vulgarmente conocido como "Salamanquesa común" (Tarentola mauritanica). Sus inconfundibles patas con dedos en forma de espátula no dan lugar a dudas. En su parte inferior presentan multitud de laminillas adherentes con las que se arregla para trepar por las paredes más resbaladizas.

Foto: Miguel Varona.
Pertenece a la Familia Gekkonidae, pequeños reptiles con grandes ojos dotados de pupilas verticales, escamas granulosas desiguales, lengua gruesa y dedos en forma de hoja con laminillas adherentes.

He observado por la casa la presencia de arañas y alguna hormiga, de modo que deduzco que mi amiguillo del balcón tiene alimento suficiente, sol abundante y grandes muros con pequeñas rendijas donde esconderse y resguardarse del frío. Tengo entendido que es bastante sociable e incluso domesticable, de hecho, la primera vez que me vio escapó rápidamente, pero en la segunda ocasión se quedó quieto y me permitió acercarme a él lo suficiente como para lanzarle una buena instantánea con mi cámara fotográfica.

FICHA TÉCNICA:
Lugar del avistamiento: San Lorenzo de El Escorial (Madrid).
Fecha del avistamiento: 18 de octubre de 2011.
Nombre común: Salamanquesa.
Nombre científico: Tarentola mauritanica L.
Familia: Gekkonidae
Posición sistemática: Clase Reptilia; Subclase Lepidosauria; Orden Squamata; Suborden Sauria (Lacertilia).
Longitud: 10-16 cm.
Hábitat: Muros, ruinas, viejos edificios, pinares, olivares...
Distribución geográfica: Sur de Europa y norte de África.
Biología: Se mantiene activo tanto de día como de noche, pero soporta mal el frío y suele pasar el invierno aletargado en el interior de algún refugio. Los adultos entran en celo en primavera y los apareamientos suelen estar precedidos de luchas entre los machos. Las hembras ponen los huevos en las grietas de los troncos o de algún viejo muro.

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